22/8/2011
Ahora mismo, noche del día en que regreso de la beca de pintores pensionados de Segovia, con el corazón en mano, con toda la cordura que de normal brilla por su ausencia, decido el objetivo de mi vida: pintar hasta que me sangren manos y ojos, pintar aunque no tenga para comer, pintar hasta morir, pintar para ser feliz.
Esta es la primera página que escribí de un nuevo cuaderno a explotar que titulé Diario de Guerra. En él pretendo razonar paso a paso cualquier proyecto que tenga entre manos con el fin del auto-aprendizaje en la pintura. Este curso en la asignatura de anatomía artística, además de aprender huesos, músculos y a soltar la mano de una forma increíble, creo que lo más importante fue la actitud que adquirí de la autocrítica. Llegará el momento en que acabe la carrera y no haya nadie más que yo para corregirme, así que qué mejor empezar cuanto antes.
Considero que tengo un nivel bastante mediocre en lo que a pintarrajear se refiere, pero espero que este blog recoja mi progreso. Avanzar tiene que ser una lucha constante, sin vacilar, sin dejar de prestar atención y dejar el resultado a la fortuna, tengo que ser consciente y saber por qué añado cada pincelada para aprender de verdad.
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